miércoles, 31 de agosto de 2011

¿Podemos…?


45d-2-89
Indignados están los vientos, las montañas,
los caudales de los ríos, los silencios.
Indignados de ver los tiempos someterse,
de ser pasivos ante la ignominia,
de ser indiferentes ante el llanto;

45d-2-90
Indignados de ver la vida subastarse;
de ser permisivos,
de ser ausentes.



Y mientras se indigna el pobre,
el pasivo aplaude,
el indiferente ríe,
y el conservador se ausenta.
45d-2-91 
Indignados están los vientos,
los sueños de no ser gritos,
el amor de no ser fuego,
la verdad de no ser rabia,
el silencio de no ser estruendo,
la piel de no ser abrigo,
la sonrisa de no ser relámpago.



Y así de indignados están los tiempos,
que quiero convertir poemas
en un huracán de nuevos vientos.
Poema indignado. Arturo V. Aponte

viernes, 26 de agosto de 2011

Has oido su canto?

45d-2-87Sirena varada, obra del escultor Enrique Jolly. Recinto de La Magdalena. Santander.

"… y las dos hijas del mar, que eran unas maravillosas criaturas de largos cabellos ondulados como las olas, de cara de luna y de senos admirables y redondos y duros cual guijarros marinos; pero desde el ombligo carecían de las suntuosidades carnales que generalmente son patrimonio de las hijas de los hombres, y las sustituían con un cuerpo de pez que se movía a derecha y a izquierda, de la propia manera que las mujeres cuando advierten que a su paso llaman la atención.
Tenían la voz muy dulce, y su sonrisa resultaba encantadora; pero no comprendían ni hablaban ninguno de los idiomas conocidos, y contentábanse con responder únicamente con la sonrisa de sus ojos a todas las preguntas que se les dirigían…"
Las mil y una noches. Anónimo.

45d-2-88Detalle del galeón Ana de Ayala. Santander.

"…Sin embargo, las sirenas poseen un arma mucho más terrible que el canto: su silencio. No sucedió en realidad, pero es probable que alguien se hubiera salvado alguna vez de sus cantos, aunque nunca de su silencio.
Ningún sentimiento terreno puede equipararse a la vanidad de haberlas vencido mediante las propias fuerzas."
El silencio de las sirenas. Franz Kafka.

45d-2-86Sirena del Monumento a Alfonso XII, del escultor Antonio Parera. Parque del Retiro. Madrid.

"…Por contraste con aquella vorágine de colores y ruidos, de olores y movimiento, la vida submarina resultaba gris y muda, opaca, vacía, interminablemente repetida en torno a pocos estímulos.
La sirena empezó a compadecerse de sí misma en vez de tener lástima de los terrestres, sufriendo como una condena eterna su condición de inmortal. Y llegó hasta odiar esa condición cuando descubrió la exultante vida de la pareja humana."
La vieja sirena. Jose L. Sampedro.

lunes, 15 de agosto de 2011

Colores para vivir…

45d-2-69
Palheiros  en Costa Nova. Aveiro (Portugal)
Azul loco y verde loco
del lino en rama y en flor.
Mareando de oleadas
baila el lindo azuleador.
45d-2-74
Cuando el azul se deshoja,
sigue el verde danzador:
verde-trébol, verde-oliva
y el gallo verde-limón.
¡Vaya hermosura!
¡Vaya el Color!
45d-2-70
Rojo manso y rojo bravo
?rosa y clavel reventón?.
Cuando los verdes se rinden,
él salta como un campeón.
 45d-2-71
Bailan uno tras el otro,
no se sabe cuál mejor,
y los rojos bailan tanto
que se queman en su ardor.
¡Vaya locura!
¡Vaya el Color!
Ronda de los Colores. (Gabriela Mistral)
45d-2-73
Monumento a Gabriel Ança en Costa Nova. Aveiro (Portugal)