jueves, 30 de agosto de 2012

Abandono...


Bodega abandonada. Lopera (Jaén)


No es tu final como una copa vana
que hay que apurar. Arroja el casco, y muere.
Por eso lentamente levantas en tu mano
un brillo o su mención, y arden tus dedos,
como una nieve súbita.
Está y no estuvo, pero estuvo y calla.
El frío quema y en tus ojos nace
su memoria. Recordar es obsceno,
peor: es triste. Olvidar es morir.
Con dignidad murió. Su sombra cruza.

                                       El olvido. Vicente Aleixandre   (1.898-1.984)              

Llano de la Perdíz. Granada

viernes, 24 de agosto de 2012

Londres...


   Después del pánico del continente, Londres era un sanatorio donde yo me refugiaba durante algunos días para guardar régimen y someterme a una cura, una cura de duchas frías en la hospitalaria tranquilidad que cubría la isla por entero. Me encantaba llegar a Londres y me encantaba partir de Londres. Lo mismo les sucedía a los ingleses...

Trafalgar Square. Londres

Pensaba que los ingleses no «vivían», que en ningún caso «vivían» en el sentido centroeuropeo, inquietante, de la palabra, según el cual la vida es una representación continua… La gente continental tarda en aprender que los ingleses no son en absoluto «inocentes»; lo que ocurre es que la astucia típica de la gente del este y del centro de Europa, su astucia para hacer negocios, para conquistar y embelesar no puede con la tranquilidad bien informada de los ingleses...


 El Big Ben desde Westminster Bridge. Londres


         El extranjero no suele «sentirse bien» entre ingleses, se aburre y sufre a causa de la soledad. Sin embargo, las personas profundamente heridas y vanidosas como yo era entonces y como seguramente sigo siendo encuentran allí su propio eco, se sienten más seguras, más ocultas, saben que nadie intentará, con la confianza y la intimidad típicas de los continentales, descubrir el triste secreto de su vida, saben que se respetará tanto su vanidad como su inmenso dolor...


Hyde Park. Londres

Londres es una especie de escuela superior. Cuando terminas tus estudios en ella no es que seas más inteligente, pero tienes la sensación de que en la vida no puede pasarte nada malo...

Confesiones de un burgués. Sándor Marai (1.900-1.989)


Catedral de San Pablo. Londres.


martes, 14 de agosto de 2012

Maldito caballo...

Museo d´Orsay. París ( Francia)

No montes ese caballo,
“pa” pasar de la verdad,
mira que su nombre es muerte,
y que te enganchará.
Es imposible domarlo,
desconoce la amistad,
es un caballo en la sangre,
que te reventará.

 Por el camino del caballo,
tendrás un espejismo,
cuando te creas más libre,
es cuando más cogido estás.

 

Plaza Dom Joao I. Porto (Portugal)
 
 El torbellino del tiempo,
del negocio y del poder,
te empujan sobre unos cascos,
hechos de sangre de hiel.

Escucha mi voz hermano,
desnuda está de moral,
apéate del caballo,
y empieza a caminar.

Un caballo llamado Muerte. Album Rock & Rios (1.982) Miguel Rios







jueves, 2 de agosto de 2012

A un panal de rica miel...

Comenas entre los olivares. Jaén



          Había una vez en una colmena una abeja que no quería trabajar, es decir, recorría los árboles uno por uno para tomar el jugo de las flores; pero en vez de conservarlo para convertirlo en miel, se lo tomaba del todo.
         Era, pues, una abeja haragana. 


Parque Natural de las Subbéticas. Córdoba
 
        Todas las mañanas apenas el sol calentaba el aire, la abejita se asomaba a la puerta de la colmena, veía que hacía buen tiempo, se peinaba con las patas, como hacen las moscas, y echaba entonces a volar, muy contenta del lindo día. Zumbaba muerta de gusto de flor en flor, entraba en la colmena, volvía a salir, y así se lo pasaba todo el día mientras las otras abejas se mataban trabajando para llenar la colmena de miel, porque la miel es el alimento de las abejas recién nacidas...
 
                                                La abeja haragana. ( Cuentos de la selva).  Horacio Quiroga (1879-1937)



Abejario del Parque del Capricho. Madrid