Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2012

Abandono...

Imagen
No es tu final como una copa vana que hay que apurar. Arroja el casco, y muere. Por eso lentamente levantas en tu mano un brillo o su mención, y arden tus dedos, como una nieve súbita. Está y no estuvo, pero estuvo y calla. El frío quema y en tus ojos nace su memoria. Recordar es obsceno, peor: es triste. Olvidar es morir. Con dignidad murió. Su sombra cruza.
El olvido. Vicente Aleixandre   (1.898-1.984)              

Londres...

Imagen
Después del pánico del continente, Londres era un sanatorio donde yo me refugiaba durante algunos días para guardar régimen y someterme a una cura, una cura de duchas frías en la hospitalaria tranquilidad que cubría la isla por entero. Me encantaba llegar a Londres y me encantaba partir de Londres. Lo mismo les sucedía a los ingleses...

Pensaba que los ingleses no «vivían», que en ningún caso «vivían» en el sentido centroeuropeo, inquietante, de la palabra, según el cual la vida es una representación continua… La gente continental tarda en aprender que los ingleses no son en absoluto «inocentes»; lo que ocurre es que la astucia típica de la gente del este y del centro de Europa, su astucia para hacer negocios, para conquistar y embelesar no puede con la tranquilidad bien informada de los ingleses...



        El extranjero no suele «sentirse bien» entre ingleses, se aburre y sufre a causa de la soledad. Sin embargo, las personas profundamente heridas y vanidosas como yo era entonces y com…

Maldito caballo...

Imagen
No montes ese caballo,
“pa” pasar de la verdad,
mira que su nombre es muerte,
y que te enganchará.
Es imposible domarlo,
desconoce la amistad,
es un caballo en la sangre,
que te reventará.
 Por el camino del caballo,
tendrás un espejismo,
cuando te creas más libre,
es cuando más cogido estás.




 El torbellino del tiempo,
del negocio y del poder,
te empujan sobre unos cascos,
hechos de sangre de hiel.

Escucha mi voz hermano,
desnuda está de moral,
apéate del caballo,
y empieza a caminar.
Un caballo llamado Muerte. Album Rock & Rios (1.982) Miguel Rios







A un panal de rica miel...

Imagen
Había una vez en una colmena una abeja que no quería trabajar, es decir, recorría los árboles uno por uno para tomar el jugo de las flores; pero en vez de conservarlo para convertirlo en miel, se lo tomaba del todo.
         Era, pues, una abeja haragana. 


Todas las mañanas apenas el sol calentaba el aire, la abejita se asomaba a la puerta de la colmena, veía que hacía buen tiempo, se peinaba con las patas, como hacen las moscas, y echaba entonces a volar, muy contenta del lindo día. Zumbaba muerta de gusto de flor en flor, entraba en la colmena, volvía a salir, y así se lo pasaba todo el día mientras las otras abejas se mataban trabajando para llenar la colmena de miel, porque la miel es el alimento de las abejas recién nacidas...
La abeja haragana. ( Cuentos de la selva).  Horacio Quiroga (1879-1937)