miércoles, 28 de noviembre de 2012

Dialogo de nubes...


  Centro Cultural Memoria de Andalucía. Granada



     Cuando me asomé a la ventana, las nubes crepusculares seguían ahí. Parecían estar esperando. ¿ Debería contarles también a ellas una historia? Se lo propuse, pero no me oían.
   Para explicarme y acortar la distancia entre nosotros grité :
     - Yo tambien soy una nube crepuscular.



Vista desde el Palacio Real. Madrid.

         
     Se quedaron inmóviles; sin duda alguna me estaban observando. 
    Entonces alargaron sus finas y transparentes alas rojizas hacía mí. De esta forma se saludan las nubes crepusculares. Me habían reconocido.

                                                                        Historias del Buen Dios. Rainer María Rilke (1.875-1.926)