miércoles, 27 de febrero de 2013

Miradas...

Plaza del Campillo. Granada


¡Oh, cristalina fuente,
si en estos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!
S. Juan de la Cruz (1.542-1.591)


Cármen de la Victoria. Granada.

lunes, 18 de febrero de 2013

Cristal...


Al hombre de cristal le duelen las heridas
pero te entrega flores, risas,
arcoíris en días de lluvia.
¡Es bello regalar cosas efímeras!
El hombre de cristal riega la tierra
con zumo verde o lágrimas
y luego se resarce con poemas.


Tiene miedo
mas cubre la tristeza con trencas coloristas
que añaden a sus gestos duración
y singularidad…
De vocación: excéntrico.
En efecto
a veces huye.
Nada gana. Nada tiene
porque al abrir las manos nunca encontró monedas.
El hombre de cristal finge entereza
pero puedes fiarte
de su sísmica piel.


Nunca supo soñar
que luchaba en batallas o cazaba elefantes
pues no eligió el valor sino la curiosidad.
Una vez dio su amor
y se parecía al loco que suplica a una estatua,
pero con cierto minimalismo
emocional concentrado en el tintero de su lengua
adivinó tu cuello, piel, ombligo;
laderas y caderas…
Esas zonas del cuerpo en las que rompe el mar...

                                          El hombre de cristal y otros poemas (2.004). Luis Artigue 


domingo, 10 de febrero de 2013

Sombras (IV)




Vengo  observando, en primer lugar, que soy muy maleducado contigo, querida sombra; no te he confesado aún una palabra, de cuánto me complace escucharte y no solo verte. Tú ya sabes que me gusta la sombra como la luz.





Para que haya hermosura en el rostro, transparencia en la palabra, bondad y firmeza en las maneras, la sombra es tan imprescindible como la luz. 





No son enemigas; antes bien, se dan la mano amistosamente, y cuando la luz se marcha, la sombra va en pos de ella. 

                                              El viajero y su sombra. Friedrich Nietzsche ( 1.844-1900)